😈😈😈😈😈Soy enfermera no put@!.. PARTE 12😈😈😈😈😈

Pensé que si fuera político hubiera llegado a ser Presidente, con esa labia que tenía convencía hasta el más desconfiado y pensé otra cosa peor: con esa verga que tenía podría convencer hasta a una monja, afortunadamente yo no lo era y viendo su carita de niño esperando su regalo… pues puse música y empecé a moverme… me sentía ridícula frente a él… no podía seguir el ritmo de la música… pero cerré los ojos y me desabotoné mi uniforme el cual cayó al piso… con mucho pudor le di la espalda y me quité el brasier, en ese momento me di cuenta que aún no me había visto los pechos… seguí moviéndome… seguramente se estaba riendo de mí y no lo culparía, me sentía como un armario bailando… volteé a verlo y se estaba tocando la verga… ¡Uf! ¡QUE VERGA!… me fui bajando mi tanga… ¡Qué horror!… estaba desnuda frente a él y me gustaba mucho sentirme deseada… me di la vuelta tapando mis senos y me aplaudió de manera grotesca, pero mis ojos estaban clavados en esa pija majestuosa.

En un acto atrevido me subí a su cama y le bailé en medio de su cuerpo, en esa posición podía verme completa, mi cosita húmeda de lujuria, mi ano atormentado por probarlo y mis senos bamboleantes con mis pezones paraditos de la calentura, ya no había vuelta atrás, me hinque sobre su cuerpo y le puse mi culo en la cara, como niño hambriento sacó su lengua y me lamía del ano a la vagina y viceversa, luego tomó con sus labios mi clítoris y no tuve más que tírame sobre su verga para hacer un delicioso sesenta y nueve.

Era momento de sentir… mi cuerpo convulsionaba con las mamadas que me daba este hombre y yo también lo mamaba tragándome toda su verga, le tocaba esas pelotas cargada de semen… quería que esto no terminara nunca… era tan deliciosa la manera como disfrutábamos de nuestros cuerpos… yo lloraba al sentir su tranca en mi campanilla, pero no me importaba… si hubiera podido me lo tragaría entero… no había nada mejor en el mundo que mamar siendo mamada… como un acto reflejo le metí un dedo en su culo y lo moví por dentro tratando de estimularle la próstata y estoy segura que lo logré porque me llenó la boca de semen, mientras yo le bañaba la suya con mis jugos, nunca antes había disfrutado un orgasmo simultaneo… ¡Que rico!

Descansamos un rato abrazados… empiernados… pero tenía que salir de ese sueño, así que me paré y me fui a bañar, como un acto de agradecimiento por haberme hecho sentir tanto, dejé la puerta abierta y no cerré la cortina del baño, él sonreía satisfecho, me vestí y tocaron la puerta, antes de ir a abrir me pidió que me acercara y me besó la boca con ternura, como si fuera su esposa, enredé mi lengua con la suya y me entregué a ese beso de amor, volvieron a tocar y entró otra viejecita enfermera, me despedí sin mirarlo.

En lugar de ir a mi casa me fui al parque de la esquina a reflexionar, era la primera vez que Don Rolo me besaba la boca y lo peor es que me había gustado mucho ¿Cómo era posible que gozara ese beso si provenía de una boca torcida? ¿Me estaba enamorando de él? ¿O de su verga? ¿Y mi esposo?… mil ideas se agolpaban en mi cabeza, no sabía qué hacer, me encaminé a mi casa y al llegar mi esposo se extrañó de mi retraso, le inventé una mentira que me creyó, pero a la hora de dormir me pidió de nuevo las nalgas, le dije que solo iba al baño y me preguntó que llevaba en las manos, al darse cuenta que era lubricante, explotó, me dijo que dónde había aprendido eso, que quién me había enseñado, estaba furioso, yo le dije que por mi profesión sabía que esas cosas ayudaban al sexo anal, pero me seguía gritando como enajenado.

Para tranquilizarlo, me desnudé completa, le dije que hiciera conmigo lo que quisiera, también se desnudó y tirándome del pelo me obligó a tragarme su verga, luego me puso en posición de misionero y me cogió brutalmente, tenía la cara desencajada, me agarró a bofetadas, era la primera vez que me pegaba, me dio vuelta y me violó el ano sin lubricante, yo gritaba de dolor, al fin terminó el tormento y me bañó los intestinos de semen, al sacarla su verga estaba manchada de mierda.

Salí corriendo al baño y defequé con mucha dificultad y dolor, tome mi cara entre las manos y lloré como nunca antes lo había hecho, sentía que me merecía que me tratara así, como a una puta, casi me quedo dormida sentada en la taza, al salir mi marido me dijo que seguramente mi paciente me estaba enseñando esas cosas raras, eso de usar lubricantes solo lo hacen las putas, se dio la media vuelta y se durmió… esa fue la peor noche de mi vida, no pude dormir, debía hacer algo, pero ¿Qué?… a la mañana siguiente…

 

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