😈😈😈😈😈Soy enfermera no put@!.. PARTE 8😈😈😈😈😈

¡SOY ENFERMERA, NO PUTA!

Yo sentía rojas las mejillas por el bochorno que me causaban sus palabras, si supiera que me había masturbado fantaseando con su verga… si supiera que en el yacusi me moría porque me diera una buena cogida, si supiera que me metía bajo las sábanas para lamerla la cabeza de su verga… ¡SI SUPIERA!…

 

…..lo llevé a darse su baño de sol y lo llegó a visitar su abogado, les di privacidad y me dediqué a prepararle el almuerzo, al despedirse el abogado me llamó y me dijo algo que me dejó con la boca abierta:
ABOGADO: Vea, señorita enfermera, usted sabe que mi cliente está pasando por la peor etapa de su vida y el ingeniero está dispuesto a recompensar muy bien sus servicios si usted le ayuda en un asunto muy penoso.
YO: ¿Cuál?
ABOGADO: Pues él quisiera que usted lo masturbara.
YO: ¡¿Qué?!
ABOGADO: No se moleste por favor, el ingeniero me cuenta que las dos veces que lo ha hecho se ha lastimado y que estaría dispuesto a darle este sobre con dinero en efectivo a cambio de sus servicios.
YO: ¡Soy enfermera, no puta!
ABOGADO: Lo entiendo, pero usted comprenderá que no podemos traerle una prostituta para que lo atienda, el ingeniero ya no tiene ninguna clase de relación con su esposa, así que la única posibilidad que se nos ocurrió fue pedírselo a usted, claro que está en su derecho de no aceptar.
Me dio el sobre y le dije que lo hablaría con don Rolo, lo enfrenté indignada tirándole todos los billetes sobre su cama, no paraba de decirle improperios, hablaba a toda velocidad, no pensaba lo que decía, solo me salían sapos y culebras de la boca, él me miraba con paciencia, cuando terminé de gritar solo suspiró y me pidió su almuerzo, se lo di en silencio, casi ni lo limpié como lo hacía antes, pero su verga me retaba erguida como sabiendo mis secretas intenciones, no me pidió que lo llevara al yacusi porque sabía cuál sería mi respuesta, luego le di su medicamento y lo dejé dormido.
¿Cómo había llegado hasta aquí? No sabía qué hacer, en lo que menos pensaba era en el dinero, era su propuesta indecorosa, pero lo más extraño es que sentía húmeda mi vagina ¿Cómo podía excitarme ante tal ofensa?
Me metí al Yacusi sola, desnuda, necesitaba recrear la tarde anterior cuando lo tuve atrás de mí sintiendo como su verga parada se colaba dentro de mis nalgas hambrientas, me movía como si me estuviera cogiendo, necesitaba su verga dentro de mí y tenía el mejor pretexto para sentirla, pero la imagen de mi esposo apareció en mi mente y no pude masturbarme ¿Cómo podía hacerle esto a mi amado esposo? Si tan solo me diera motivos para serle infiel, pero al contrario, me trataba como a una reina y yo me comportaba en mi trabajo como una puta.
Fui al baño a vestirme, pasé desnuda por su cuerpo dormido, me hubiera encantado que despertara en ese momento, no sé qué hubiera hecho, pero me fascinaba la idea, al revisar mi maletita me di cuenta de un descuido imperdonable, había metido un hilo de color rojo que seguramente se transparentaba en mi uniforme blanco de enfermera, por eso era regla usar calzón blanco, pero fue un descuido que no podía volver a pasar.
Los minutos que pasaron previo a que despertara los sentí eternos, ¿Cómo iba a enfrentarlo después de esto? No podíamos permanecer sin hablarnos, yo estaba dispuesta a no hablarle hasta que me diera una explicación, su tos hizo que abandonara mis pensamientos confusos, me abroché la blusa hasta el último botón le di agua y me senté indignada, ofendida, destruida, me tomó de la mano y me dijo con toda la calma del mundo.
DON ROLO: Perdóname, Lola, fui un idiota al pedirle al abogado que te propusiera semejante cosa… ¿me perdonas?
YO: ¿Por qué no me lo pidió usted?
DON ROLO: ¿Hubiera habido alguna diferencia?
YO: Por supuesto que no, pero por lo menos no me hubiera expuesto a la vergüenza que pasé con su abogado.
DON ROLO: Perdóname, no me atrevía a pedírtelo por miedo a que te fueras, pero si lo quieres hacer yo lo comprenderé.
YO: ¿Usted quiere que me vaya?
DON ROLO: No, no, por supuesto que no, pero no me gusta verte enojada.
YO: Me quedo con varias condiciones.
DON ROLO: Las que me digas las acepto sin oírlas.
YO: Pues va a tener que oírlas para que le quede claro. Primero: los baños serán más cortos, segundo: nunca más me pida estar desnudo delante de mí fuera del baño y tercero: en el yacusi yo siempre lo sostendré con mis pies en su pecho.
DON ROLO: Pero sí me vas a dar privacidad cuando quiera masturbarme y luego me limpias.
YO: No debería hacerlo pero como ya ha pasado otras veces… pues no me queda de otra.
DON ROLO: Perdóname esta erección terrible que tengo, pero no la puedo evitar después de haberte visto desnuda en el baño.
YO: Pues eso no volverá a ocurrir.
DON ROLO: ¿La erección?
YO: No me haga reír que estoy enojada.
DON ROLO: Mira como me tienes.
YO: ¿Y yo que culpa tengo?
DON ROLO: Pues tal vez ninguna pero eres la única mujer con la cual tengo contacto.
YO: ¿Y las enfermeras del turno de la noche?
DON ROLO: Si son unas ancianas decrépitas, que no me despiertan ni el más mínimo deseo.
YO: Tal vez debería contratar una anciana en lugar mío.
DON ROLO: ¡Que buena idea!
YO: ¡¿Quiere que renuncie?!
DON ROLO: No, solo que hagas el cambio de turno, que me atienda una anciana en el día y tú vienes de noche ¿Qué te parece?

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