😈😈😈😈😈Soy enfermera no put@!.. PARTE 6😈😈😈😈😈

¡SOY ENFERMERA, NO PUTA!

Salí disparada del baño y vi a don Rolo tirado en el piso, desnudo y su pelvis embadurnada de semen, con mucho esfuerzo lo coloqué en su cama, levanté su pene y
limpié sus bolas llenas de leche, luego le exprimí el pene para que salieran las últimas gotitas de semen, se la pelé e hice una limpieza profunda y con mucho cuidado, me pidió que lo lavara con agua caliente porque se sentía pegajoso, lo hice aprovechando tocarlo por mis partes favoritas, luego limpié sus manos y apretó levemente la mía, lo vi a los ojos extrañada, me dio las gracias, yo no entendía por qué, por fin caí que estaba en ropa interior y entre angustiada al baño a vestirme.
Cuando salí tenía dibujada una pícara sonrisa en su boca deforme, me disculpé, le dije que no me había dado cuenta que estaba en ropa interior y que al oír el golpe no me percaté y salí en su auxilio, le prometí que no volvería a pasar, yo hablaba casi sin respirar, me disculpaba de mil maneras diferentes, pero él volvió a apretar levemente mi mano y dijo que no me preocupara que igual ya me había visto en biquini, eso me tranquilizó un poco, pero siguió diciendo que la tanguita rosa que traía se me veía espectacular, primero por esos encajitos tan bonitos que rodeaban mi vulva y luego esa semi transparencia que adivinaban mis labios.
Salí corriendo al jardín para estabilizar mi respiración agitada, para pensar que decirle, esa insinuación ya era demasiado, si debía renunciar ese era el momento, tenía la excusa perfecta para irme y no cometer más locuras, entré a su habitación decidida a dar el paso y lo encontré llorando, lo abracé y le pregunté que le pasaba, me dijo que desde el accidente lloraba por todo y que creía que su atrevimiento haría que yo renunciara, que era la única que lo entendía, me pidió por favor que no me fuera, le dije que si me respetaba no tenía ningún problema en seguir siendo su enfermera.
Me di cuenta que su cara estaba entre mis pechos, así que con mucho cuidado lo devolví a su posición anterior, le sequé las lágrimas y volvió a agradecerme, le recalqué el motivo del por qué había salido en ropa interior, que si él creía que lo había hecho intencionalmente estaba muy equivocado, que me asusté mucho al verlo en el suelo y que no tenía que agradecerme ese gesto porque era mi trabajo.
Don Rolo suspiró y me dijo que no era ese el motivo por el cual me había dado las gracias, curiosa como soy le pregunté cuál era ese otro motivo, me dijo que si me lo decía me iba a enojar más, lo amenacé con renunciar si no me lo decía, me puso como condición que le prometiera que no renunciaría, acepté y me senté en su cama para oír lo que tenía que decirme.
Me dijo que cuando entré al baño no cerré bien la puerta y que me vio desnuda hablando por teléfono, él se masturbó con una motivación que nunca hubiera imaginado que
pasaría, ¡yo me quería morir de la vergüenza! No sabía qué decir, no sabía qué hacer, volví a salir al jardín como niña asustada, mis pensamientos se agolpaban en mi cabeza, respiré profundo y me dije: esto te va a llevar a la perdición, no podía renunciar porque se lo había prometido, pero sí podía dejarle las cosas claras.
Le expliqué, mucho más calmada, que todo había sido un descuido involuntario, que lo que menos pensaba era en excitarlo, que estaba ahí para cuidarlo, para atenderlo, que si pensaba que lo había hecho con intención: me ofendía y que a pesar de mi promesa estaba dispuesta a irme, me dijo que sabía que era un descuido pero que a pesar de eso lo había hecho pasar un momento delicioso, que por eso me daba las gracias, yo no quise remover más el asunto y di por concluida esa conversación tan penosa.
Después de un silencio embarazoso, frunció el ceño y yo de idiota le pregunte qué le pasaba, estaba preocupado porque cada vez que se masturbaba se lastimaba. ¡¿Qué me estaba insinuando?! ¡¡¿Qué lo masturbara yo?!!
DON ROLO: ¿Te depilas la vagina todos los días? Te la volví a ver sin un pelito encima.
Justo en ese momento tocaron a la puerta y llegó la nueva enfermera del turno de la noche, le pedí que lo bañara y ella sin ningún problema se lo llevó a la ducha.
Iba camino a casa, ya sabía lo que me esperaba, cena y luego me iba a volver a dar por atrás, no estaba bien lo que estaba viviendo, en el día me calentaba con mi paciente y por la noche mi marido se descargaba en mí.
Mi segunda tanga estaba mojada ¿Cómo podía ser que me excitara la vergüenza?

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