😈😈😈😈😈Soy enfermera no put@!.. PARTE 5😈😈😈😈😈

¡SOY ENFERMERA, NO PUTA!

Mientras me bañaba, porque el olor a sexo era inescondible, pensaba que masturbarme no era una solución, mientras más lo hacía más caliente me ponía, Don Rolo estaba a mi disposición, yo sabía que si lo seducía iba a caer en mis brazos inmediatamente, pero
por otro lado desde que me casé, nunca estuve con otro hombre, mi esposo no se merecía que lo engañara, me enjaboné las nalgas y el contacto me hizo recordar el dolor que sentía en el ano ¿Cómo se sentiría el pene de don Rolo por ahí? ¡Eso ya era el colmo!, abandoné esos pensamientos, me vestí y tuve que esperar otros minutos para que despertara.
Me pidió ir al yacusi, a mí hasta ya se me había olvidado, solo dejó que le pusiera su bata sobre los hombros, me fui al baño a ponerme mi biquini y nos encaminamos al área del yacusi, me incliné para encenderlo y sabía que su mirada estaba concentrada en la tirita del biquini que se perdía entre mis nalgas, no sé por qué lo hice, pero me tardé más de la cuenta dejando que sabroseara mi trasero, lo movía de un lado para otro, me gustaba incitarlo, solo esperaba que fuera capaz de manejar las consecuencias.
Primero lo metí al yacusi y luego lo hice yo del otro lado para sostenerlo con mis piernas, él miraba mis pechos y yo hacía como que no me daba cuenta, podía admirar su gran verga entre el agua burbujeante, era tan pesado que se me cansaron las piernas, entonces me pidió que me sentara atrás de él abrazándolo, lo tome de la cintura pero era imposible que con tanto movimiento su verga no golpeara mi antebrazo, desde la posición que tenía podía ver sin reparos su deliciosa erección, se me hacía agua la boca.
Como me volví a cansar me pidió sentarme delante de él y así con mis piernas apoyadas al otro lado del yacusi podía sostenerlo, pero fue deliciosamente atormentante, sentir su gran erección entre mis nalgas me hizo delirar, movía mis caderas como para acomodarme mejor, pero la verdadera intención era sentir como se frotaban mis nalgas en ese pene que hubiera querido que me atravesara por completo, cerré los ojos para sentir mejor el vibrar de su tranca en medio de la raya que separa mis nalgas, no sé cómo llegué a esa posición, pero la estaba disfrutando al máximo y lo mejor era que solo estaba ayudando a mi paciente.
DON ROLO: ¿Te puedo decir algo, pero no te enojas?
YO: Depende.
DON ROLO: Entonces mejor no te lo digo.
YO: No sea malo, no me deje con la curiosidad.
DON ROLO: Que conste… es que ayer que te agachaste para recoger no sé qué cosa por debajo de la mesa…
YO: ¡¿Qué?!… ya parece canción de Luis mi Rey.
DON ROLO: … pues te vi tu vagina depiladita, se te veía deliciosa…
YO: ¡Don Rolo, por favor!
Afortunadamente comenzaron a caer pequeñas gotas de lluvia y salimos presurosos, lo llevé a su habitación, lo sequé por todo ese cuerpo de macho alfa, seguramente antes del accidente debió ser muy perseguido por las mujeres, que privilegio poder tocar a placer (con la excusa profesional), esos músculos todavía tonificados, me relamí de gusto secando esos testículos llenos de semen y por supuesto su rica verga.
Lo senté recostado sobre la cabecera de su cama y me sequé yo también, me di cuenta del charco que había en su habitación, así que trapeé, lo dejé todo en orden y le pregunté si necesitaba algo, me contestó que solo un poco de privacidad, no pude evitar verla la verga, le dije que iba al baño a cambiarme y que cuando lo creyera oportuno me llamara, entre con todo y mi maleta, me desnudé y en eso sonó mi teléfono.
Era mi marido, invitándome a cenar fuera de casa porque tenía que darme una gran noticia, que tenía motivos para celebrar, le dije que me contara pero me dijo que a la hora de la cena me iba a sorprender, yo me miraba en el espejo totalmente denuda, me preguntó qué estaba haciendo y le dije estaba esperando a que Don Rolo despertara porque los medicamentos lo mantenían sedado ¿Por qué mentía? ¿Qué tenía de malo decirle la verdad? Pero mi sucia conciencia no me lo permitió.
Cuando estaba a punto de despedirse me dijo algo que yo pensé: ¡Trágame tierra! Quería reventarme el ano otra vez, le dije que me había dolido mucho, que mejor por adelante, pero él insistía que duele solo al principio, que después el orificio se va acostumbrando al tamaño de su pene y que luego hasta yo misma le iba pedir que me diera por el ano, tenía tan negra la conciencia que no tuve más que aceptar. Colgué.
Me quedé preguntándome por esa fascinación que tienen los hombres por meter su cosa por atrás, es sucio, ese canal se hizo para otras cosas, pero en fin, ya me había quitado mi virginidad anal y era posible que con la práctica hasta me llegara a gustar, me di un ducha de agua caliente, me sequé, me puse mi brasier y mi tanga de repuesto porque la otra estaba empapada de mis fluidos, entonces escuché un enorme golpe.

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