Relatos – Historia de una Go…buena – CAPITULO 4

Eran ya las 11:5 pm y el lugar cerraba a media noche, Luis Manuel fue a felicitar por última vez a Andrés que ya estaba un poco animando por las copas, lo mismo que Luca, Martín, Juan José y la mayoría del grupo, en ese momento Luca se acercó a mí y con una sonrisa en la boca y una copa en la mano me lanzo un pequeño silbido…

_Fiuu, en verdad que esta noche estás especialmente linda, Pero bueno eso seguro te lo dicen todo el tiempo.

Luca sonrió nuevamente y se pasó la lengua por el labio inferior humedeciéndolo.


_ Seguro que si ja! Todo el tiempo me lo dicen, y seguro que tú todo el tiempo y a todas les dices algo parecido tremendo Luca.

Si hubiera sido honesta con Luca, el ahora sabría que era el primer hombre que me decía esas palabras desde la preparatoria

_Puedo darle un abrazo a la maestra más hermosa del planeta?

_ Es a mí?

Dije riendo y acercándome a él le plantee un beso en la mejilla y lo abrace.

_Uhmm que bien hueles bella, déjame llevarte a casa, no estoy tan alegre como crees ja ja ja el vino me conoce perfectamente.

_No hace falta que te molestes Luca, ya he pedido un taxi y Alejandra viene conmigo, tú deberías hacer lo mismo, no creo que estés en condiciones de conducir el coche.

_Bueno, bueno, parece que te me has adelantado nuevamente Luisma.

_Alejandra estas hermosa, nos vemos el lunes bella.
_Gracias Luca, se precavido, la calle es peligrosa a estas horas y sobretodo en sábado. Nos vemos el lunes.

Tenía pensado en despedirme del resto del grupo pero Luis Manuel con un ademan me decía que no lo hiciera, al volver la mirada hacia la mesa veía como casi todos estaban riendo y en sus manos no faltaba una copa de vino.

Salimos del lugar y no había ningún taxi esperando, entonces cuestione a Luis dejándole saber que era muy arriesgado tomar un taxi que no fuera de sitio, el solo rio y me dijo que no me alterara, que el taxi llegaría pero lo había pedido una hora más tarde, y que nos esperaría justo fuera y enfrente del bar de al lado, el cual cerraba pasada la medianoche, que ahí podíamos hablar sin tanto mirón( imagino que dijo eso refiriéndose a Luca).
_Alejandra, en estos meses me he dado cuenta de lo espectacular que eres, tienes una cara lindísima, sé que te parecerá impulsivo pero me encantas niña. Quiero sepas que esta noche me ha dado valor para decírtelo.

_ Luisma…

_No Alejandra, déjame terminar por favor, después seré yo el que escuche.

Ante semejante declaración no sabía ni que pensar ni que hacer, si gritarle en la cara emocionada que me parecía un tipazo, o decirle que no se atreviera a jugar conmigo que no era una mujer que estaba dispuesta a otro engaño más, me había decidido por lo segundo cuando empezó a dejarme sin alternativas con cada palabra que pronunciaba…

_Profesora, tiene usted un alumno que no para de pensarle cada día, que sin que lo notes observo cada gesto tuyo, cada reacción, que te he puesto tanta atención que podría decirte uno a uno tus gustos, tus sueños, tus pasatiempos, que en cada platica con los chicos aparento no enterarme de nada pero siempre pongo mera atención en cada palabra que sale de tu boca.

En ese momento no podía negar que me encantaba escuchar todo lo que él me decía, pero no podía dejarme llevar solo por palabras como lo hacía antes, tenía que demostrarme que de verdad le interesaba, tenía que esforzarse en darme la confianza para volver a atreverme a volar sin miedo de caer nuevamente llevando mi índice a sus labios le interrumpí, tome su mano entre las mías y no pude evitar que una lagrima rodara por mi mejilla, la cual el limpio con el dorso de su mano derecha.


_Guapa, que nunca he querido provocarte una lagrima, linda…

_ Luisma, discúlpame. Eres un hombre atractivo y muy gentil, pero la verdad he sido muy lastimada y no quiero decir que tus palabras no sean verdaderas, pero ya he dejado de creer en solo eso, las palabras para mí ya no tienen suficiente valor, yo necesito algo más, no me preguntes que necesito porque ni yo misma lo sé.

– Alejandra solo quiero pedirte una oportunidad, no solo para mí sino para ti también.

Luis Manuel era la mano derecha de Juan y estaba claro que habían hablado sobre mi pasado y mi última relación amorosa.
_¿Que tratas de decir con una oportunidad para mí?

Dije notablemente molesta

_ Piensas que es una gran oportunidad que un hombre como tu se fije en una gorda como yo, que es algo que no debería desaprovechar?

La mirada dulce de Luis Manuel de pronto se torno pesada, frunció el ceño y parecía que mi respuesta como el diría le había dado en los cojones, se puso de pie delante de mí y no pudo disimular su disgusto.

_Cálmate por Dios mujer qué dices?

_Un hombre como yo?, que tengo que me impide conquistarte?

_A caso piensas que no eres lo suficiente mujer para atraer a un ” hombre como yo”

_Pues déjame decirte señorita que me has decepcionado, que pongas tu cuerpo como un muro entre los dos se me hace completamente ridículo, es verdad Alejandra, te han hecho daño y créeme que te entiendo, pero no acepto que te quites valor ante mis ojos, eso si no lo acepto.

Hubo unos segundos de silencio que me parecieron eternos, todo lo que él decía era verdad, me estaba devaluando como mujer al referirme a mí de esa forma, como si careciera de valor solo por la talla de mi cuerpo, aun así mi mente no alcanzaba a reaccionar y seguía diciendo estupidez tras estupidez hasta que colme su paciencia y ya no pude decir más.

_En verdad piensas que voy a creer que en estos pocos meses has llegado a sentir tanto por mi?

_Si solo quieres llevarme a la cama no tienes por qué hacer tanto drama Luis Manuel, no entiendo por qué los hombres se empeñan en disfrazar lo que realmente quieren de una mujer como yo.

Si, escuchaste bien, una mujer gorda que atrae todas las miradas del lugar a donde vaya y no es porque sea considerada una preciosidad.

_ Crees que no sé qué al poco tiempo empezaras a avergonzarte de que te vean del brazo conmigo, crees que no te vas a cansar de los comentarios mal intencionados de la gente que no acepta que un hombre guapo como tu salga con una mujer gorda como yo?

En este momento no recuerdo que más sandeces dije, lo que si recuerdo son sus labios sobre los míos y sus manos en mis hombros, casi podía sentir su respiración agitada y escuchaba atónita cada palabra que pronunciaba en un tono calmado pero duro y firme.

_Tienes toda la razón Alejandra, un tipo como yo no puede aspirar a tener una relación con una mujer que no esté a su altura.

Me mordí los labios y apreté mis puños dispuesta a darle una bofetada cuando continuó hablando y desarmándome por completo con sus palabras pude ver una lagrima rodar por su mejilla.

_Yo merezco una mujer que se respete a sí misma, una mujer que no viva de habladurías estúpidas ni estereotipos baratos, una mujer que defienda sus sentimientos y no que deje que los demás decidan con quien sí y con quien no tener una relación.

_Y sabes? De verdad te digo que si mi intención hubiera sido llevarte a la cama lo habría hecho desde hace tiempo sin necesidad de demostrarte ni una sola palabra de interés sobre ti, pero esa no es mi intención…Y no porque no quiera tenerte en mi cama no, es porque no quiero ser yo el que te lleve sino que seas tú la que me lo pida.

No pude decir nada mas ya que sonó su celular y sin decir nada más hizo un ademan con su brazo indicándome que saliéramos del local.

_ Llego el taxi.

_Bien Alejandra, creo que lo más prudente es que vayas a casa sola, yo llamare por uno más tarde, ahora necesito una copa.

Intente decir algo pero puso su dedo sobre sus labios haciéndome saber que no quería escuchar nada, abrió la puerta del taxi y se despidió de mi con dos besos en las mejillas, esa noche que hasta hace una hora fuese la noche más maravillosa de mi vida, ahora era una noche en la que parecía que perdería mucho más de lo que yo había pensado…

CONTINUARA….
Créditos de ilustración: @Juan Alcántara Art

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